Sandra Gomez de la Torre, Kundalini instructor

This is Kundalini Yoga: El Encuentro con el Yoga Kundalini

Guest blog by Sandra Gomez de la Torre, (pictured above) a Kundalini Yoga instructor in Barcelona, Spain

I rarely post guest blogs. However, this first-person story about the Kundalini Yoga community struck a chord. Sandra, aka Narayan Himat Kaur, wrote in Spanish. So please (try to) read her version. However, for the Spanish-challenged, scroll down to see my translation. But, please recognize that things are always lost in translation. To learn more about Kundalini Yoga, check out one of my earlier articles that references how its can settle the mind.

El Encuentro con el Kundalini Yoga, y el Yo

No te voy a pedir que lo entiendas…

No se puede encender la luz a alguien que no quiere ver.

Esta foto es del año pasado. Llegaba del Festival de Francia de Kundalini Yoga al que había ido por primera vez.

Era el 50 aniversario.

Había mucha gente (3,000 personas), familias con niñes, Yoguis y Sikhs por todos los lados. 

Nos levantábamos a las 4:00 para la Sadhana, (práctica espiritual diaria basada en el yoga y en el canto de mantras). El día transcurría practicando yoga y haciendo ayunos de 16 horas a partir de las 15h.

En el festival no había drogas, ni alcohol, ni sustancias estupefacientes. De hecho ni se podía fumar. La entrada para una semana, con pensión completa en habitación compartida me había costado poco más de 350€ ($US 415).

Kundalini Yoga me había ayudado y por qué no decirlo, me había cambiado.

Ya no era la misma persona que había construido con mis patrones y experiencias. Tenía cierto miedo y desconocimiento de la persona con la que me encontraba, que era YO, porque ya no estaba el personaje que me había creado o apenas aparecía.

Algo dentro de mi, se manifestó. Donde había estado todos estos años mi alma? La vez que había estado más cerca de ella, fue cuando mi madre marchó a otro plano.

Al segundo día de estar allí, salí corriendo sin rumbo porque mi confrontación fue tal, que pensé haberme metido en una secta.

Fui a un pueblo caminando durante 45 minutos, vi una iglesia y me metí. Necesitaba reconciliarme conmigo, con Dios, con la vida. 

Mi madre desde los éteres azules, me dijo:

— Hija, crees que no es una secta ir a un sitio donde trabajas 12 horas al día para que alguien muy rico, se haga más rico todavía sólo porque tienes un sueldo?

— Hija crees que no es una secta vivir de una forma en la que solo se es feliz por estímulos externos y por lo que te quieren los demás? 

— Hija, crees que no vives en una secta si vives como un robot, sin alma, sin sentir más que emociones o sentimientos bajos como rabia, odio, ira y miedo?

— Pequeña, he de decirte que estás viviendo en una secta dentro de ti.

Volví al festival tras estar cuatro horas fuera.

Me había reconciliado con la vida. Entendí que Dios no es más que la voz interior de cada uno. Entendí que yo y Dios, Dios y yo, somos uno. 

Mi familia hacía algunas preguntas raras 😂 yo les entiendo. Pero os aseguro que nunca en mi vida me había visto tan clara en mi propio espejo.

Era como si hubiera vuelto a nacer, como si hubiera vuelto a ser una niña. Inocente, sin culpas. Porque en el fondo todos los somos por muchas atrocidades que hayamos hecho.

Podía ver mi mente, vacía.

Podía ver mi cara sonriente sin motivos aparentes.

Podía notar en cada poro de mi piel que me había enamorado de la vida. 

Vestir de blanco era un ejercicio de conciencia sobre mi cuerpo.

Ponerme un turbante significaba que iba a estar enfocada en mi interior y que no iba a dolerme la cabeza. (Porque aunque no lo creáis, 3000 personas con nuestra neurosis y nuestra basura mental, afectan a nuestro sistema).

Hacer yoga cada día varías horas, me hacía estar en un estado de éxtasis que pareciera que la vida se había pintado de un color totalmente neutro. No había bueno ni malo, mejor ni peor.

Observaba a los niños, a las familias y pensaba que si algún día tenía hijos, me gustaría que vivieran la experiencia. (Libres y si ellos lo eligen). 

Hacer ayunos (no por estética y para adelgazar), me parecía una fantasía ya que me daba más energía que si comiera cinco veces al día. 

Mirar a la gente a los ojos para saludarles sin conocernos de nada con un Sat Nam mientras sonreíamos, era similar a oler rosas a cada instante.

Éramos una comunidad, porque nos servíamos los unos a los otros. No lo podía creer, de repente había una familia de 3,000 personas.

Llegó el tantra. Mirar a los ojos a alguien durante más de 8 horas tres días, fue como ver toda mi vida en una película de cine siendo yo la espectadora.

Lloré, reí, me confronté, me enfadé… no se. Todas las Sandras que hay en mi salieron en escena y a todas las abracé. 

Entendí la devoción, el amor, la compasión.

Estoy tan agradecida a la vida y a las enseñanzas que lo mejor que le puedo desear a alguien es que viva esta experiencia al menos una vez en la vida. 

Ahora no pasamos por un buen momento, pero cada unx de nosotrxs debe encontrar su verdad, abrazando la de los demás.

Para mi esto es Kundalini Yoga y ojalá siempre siga siendo así

Finding Kundalini Yoga, and Oneself

I won’t ask you to understand…

You can’t turn on a light for someone who doesn’t want to see.  

This photo is from last year. It was my first time at the Kundalini Yoga Festival in France.

It was the 50th anniversary.

There were loads of people (3,000), families with kids, yogis, and Sikhs everywhere.

We woke up at 4:00 a.m. for Sadhana, (the Kundalini daily spiritual practice comprised primarily of mantra meditation). Each day we practiced yoga, and at 3 p.m. began our 16-hour fasts.

This was a drug-free, alcohol-free, substance-free festival. In fact, not even cigarettes were allowed.  The cost for the week, including meals and shared rooms, was just a little more than 350€ (US$ 414).

Kundalini Yoga had helped me, and why not admit it, it had changed me.

No longer was I the the person made up of my own imprints and experiences. I was a bit afraid, and unsure of who I would find myself to be. I was ME, because I no longer was the character I had created or barely came into view.

Something within was revealed. Where had my soul been all these years? The only time that it was close to me was when my mother left her body.

My second day there, I was afraid I’d gotten myself involved with some sect. I left running.  To who knows where?

After 45 minutes, I was in a small town. I saw a church, and went inside. I needed to reconcile with myself, with God, and with my life. 

My mother, from the blue ether, said to me: 

— My daughter, you don’t think it’s a sect where you work for 12 hours a day for some rich person that’s only getting richer because you’re a salaried employee?

— My daughter, you don’t think it’s a sect living in a world where you’re only happy with the help of external stimuli and thinking about why others love you? 

— My daughter, you don’t think it’s a sect living like a soul-less robot, feeling no emotions except anger, wrath, hatred and fear?

— My little one, I have to tell you that you’re living with a sect inside yourself.

I returned to the festival after being gone for four hours.

I had reconciled with my life. I understood that God is nothing more than one’s inner voice. I understood that God and I, I and God, we are one.

My family had asked some strange questions 😂 I understand them. But I assure you that never in my life had I seen myself so clearly in my own mirror. 

It was as if I had been reborn, as if I was a young girl again, Innocent, guiltless. Because at heart, we are all guilty for so many atrocities that we have done.

I could see my mind, empty.

I could see my face, smiling for no apparent reason.  

I could see in every one of my pores, that I was in love with life.

To dress in white was an exercise in bodily consciousness.

To put a turban on my head meant that I’d be focused inward and that I would have no headaches. (Because believe it or not, 3,000 people with neurosis and mental garbage, affects our body).

To do yoga for several hours every day, put me in a state of ecstasy as if life had been painted in a completely neutral color. There was no good or bad, no better or worse.

I watched children and families, and I thought if I some day have kids I’d like them to live this experience. (Free, and as they choose). 

To fast (not for vanity or to lose weight), was like a fantasy as it gave me more energy that if I had eaten five times a day. 

To greet people we didn’t know anything about, looking at them in their eyes and saying hello with a Sat Nam and a smile, was like smelling a rose at every moment.

We were a community because we served each other. I couldn’t believe it, all of a sudden, there was a family of 3,000 members.

Then there was the tantra. Looking in someone’s eyes for more than eight hours, three days, was like seeing my life in a filmstrip, and I was the viewer.

I cried. I laughed. I faced myself. I got angry with myself.  I don’t know, I guess all the Sandras within me came out to the stage and I embraced them all.

I understood the devotion, love and compassion. 

I’m so thankful for life and its lessons that the most I can wish anyone is to live this experience at least once in their lives.

Now, we’re not experiencing good times, but for every one of us (he/she/it/we/they) should find their truth and embracing everyone else’s essence.

This, to me, is what is Kundalini Yoga and I hope it’s always this way.

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